Ya han pasado más de 2 meses desde las elecciones municipales y autonómicas, tiempo más que suficiente para desglosar si las promesas electorales van por buen camino o siguen su rutina habitual. No es novedoso que "donde dije digo, digo Diego", máxime cuando ya se vio tras la crisis internacional de 2008 que existen premisas altamente útiles. Claro ejemplo es el concepto herencia recibida, que nos vendían para no acometer absolutamente ninguna medida de las prometidas. Sin embargo, tras aumentarse los salarios en los ayuntamientos donde ha habido cambios, con incrementos entre un 5 y un 200%, parece que la excusa de la falta económica no tiene mucho sentido. Así que, no pudiendo hablar de costes económicos, se habla ahora de optimizar los recursos, como si insultar a la inteligencia de la población fuera un deporte nacional. Para ello, se aportan datos cuya fuente es un becario sentado en un despacho. O como digo yo siempre, la fuente: Neptuno, en Madrid.